Llegar a Chile y mejorarse fue instantáneo. Aunque hubo que disimular un poco llevándolo en silla de ruedas desde el aeropuerto Arturo Merino Benítez durante el trayecto en helicóptero al Hospital Militar.
Allí ocurrió el milagro, se levantó y caminó saludando con sus manos en alto, tal cual corresponde hacer después de tan magistral interpretación en su rol de moribundo.
Conocedores de sus actuaciones anteriores dudan si efectivamente fue ésa su mejor actuación, recordando el papel que le entregó el General Carlos Prats para que fuera edecán de Fidel Castro durante el mes completito que visitó Chile, durmiendo varias noches al lado del antiguo guerrillero de Sierra Maestra. Dicen que Fidel quedó tan encantado con su compañía que siempre preguntaba por él desde la isla, chico.
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